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Nace el «Proyecto Garnachas de San Bartolomé de Pinares»

Un centenar de personas asisten a la presentación del proyecto “Garnachas de San Bartolomé de Pinares”.

La casa de la cultura de la población abulense fue el lugar elegido para dar a conocer la iniciativa en una lluviosa tarde de sábado que no impidió a los asistentes llenar el recinto.

La tarde comenzó con las intervenciones de Teótimo Grande y Pedro Muñoz alcaldes de San Bartolomé de Pinares y Cebreros respectivamente, más tarde tomó las riendas el líder del proyecto Fernando Martín que expuso a los asistentes de manera realista a la par que optimista en que consiste su idea y por último Rafael Mancebo, presidente de la Asociación Vinos de Cebreros y Marta Burgos, Directora técnica de la DOP Cebreros, explicaron cuál es la situación actual de la Denominación de Origen, el crecimiento experimentado en los últimos años, presentaron las iniciativas que están surgiendo, tanto los grandes proyectos, como las pequeñas bodegas diseminadas a lo largo de muchos municipios del Valle del Alberche, del Valle del Tiétar y de la zona Cebreros-Pinares y explicaron los pasos a seguir para inscribir los viñedos, acción esta básica para salvar los viejos viñedos de garnacha.

El proyecto.

En primer lugar se busca mantener el valioso patrimonio vitícola que aún queda en la zona, aunque en los últimos años se han perdido muchas hectáreas de viñedo, se calcula que aún queda una cantidad que rondaría las 40 hectáreas.

Más tarde se habló de la que es la piedra angular del proyecto, la reapertura de la bodega cooperativa de San Bartolomé de Pinares cerrada desde el año 2007.

Fernando Martín propuso dos vías distintas aunque ambas con el objetivo de elaborar un vino de calidad que sitúe a las garnachas de San Bartolomé de Pinares en el mapa vitivinícola nacional e incluso mundial.

La primera y más tradicional vía es la de elaborar y embotellar de manera conjunta bajo la mano de un enólogo el vino de los viticultores de la zona.

La segunda y más innovadora opción sería que la bodega cooperativa se convirtiese en un vivero de elaboradores mediante el sistema de “coworking” y que diese cabida a muchos pequeños proyectos.

La cooperativa no solo estaría dedicada a la elaboración de vino sino que se convertiría en un edificio multiusos en el que se impartirían cursos de formación, catas, presentaciones y todo tipo de eventos relacionados con el mundo del vino.

En la presentación se pusieron ejemplos de éxito de iniciativas similares en distintas zonas de España como es el “Proyecto Garnachas de España” o el “Viver de Celleristes” de la Conca de Barberá.

Por tanto  se pusieron los cimientos de un proyecto que puede marcar un antes y un después en la economía de la zona.

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